(Basado en “Análisis estructural del relato Literario” de Helena
Beristáin).
Lic. Karen Escalante
El
análisis narratológico se constituye a partir de Propp, quien según Beristàin
es el “fundador de la metodología del análisis del relato, al estudiar el
concepto de función, lo consideró el elemento fundamental y el mínimo de la
estructura de la narración” es decir,
que las funciones son importantes en el desarrollo de la acción. Beristàin, Bremond
y Barthes dieron el nombre de funciones, como Propp, a los motivos de
Tomachevski que corresponden a las unidades sintácticas más pequeñas del relato.
Según el texto estas unidades se identifican con las oraciones simples y se
clasifican de acuerdo a operatividad en motivos dinámicos y motivos estáticos
A éstos,
Tomachevski los llama motivos asociados a los que establecen relaciones entre
sí, lo que para Barthes son las unidades distribucionales: nudos y catálisis. Y
para Tomachevski son motivos libres los que están relacionados
paradigmáticamente de nivel a nivel; lo cual, Barthes considera que son
unidades integrativas: índices o indicios e informaciones. Sin embargo, en
cuanto al estudio realizado por Helena Beristàin, quien afirma que: “Los nudos
narrativos y Catálisis están constituidas por acciones de los personajes y cuya
supresión perturbaría la sucesión lógico-temporal de los hechos… los índices o
indicios revelan rasgos físicos o psicológicos y se dan, ya sea integrados a
los verbos discursivos,…ya sea integrados a los verbos de acción en los ‘modos
de lo real’ y patentizados mediante acciones… También las informaciones
referencian a seres y objeto, mediante las cuales se caracterizan el espacio y
el tiempo en que se desarrollan las acciones narradas”. Por lo tanto podemos
considerar el nivel de las funciones como una parte importante en el análisis
narratológico del relato, ya que este nivel está formado por unidades de
sentido.
Por
otro lado, el nivel de las acciones también ha venido sufriendo modificaciones,
sin embargo podemos retomar los datos que Helena Beristàin nos proporciona,
para darnos cuenta de cómo el análisis actancial o nivel de las acciones ha
venido cambiando hasta tener el fundamento de tipificar y caracterizar a los
personajes de acuerdo al papel que desempeñan en el relato.
En el
siguiente cuadro se proporcionan
resultados de tres autores, en torno a los elementos integradores del relato y
retomados por Beristàin:
En
cuanto a la matriz actancial, retomado por la misma autora; Greimas atribuye
las siguientes relaciones reciprocas con respecto a los actantes.
EJE DE LA COMUNICACIÓN
EJE DEL DESEO
ADYUVANTE
--------------------- SUJETO ------------------------ OPONENTE
Es
decir que el sujeto se relaciona con el objeto por medio del eje del deseo, ya
que el objeto es su deseo. Mientras que el destinador y destinatario se
relacionan a través del eje de la comunicación, en el cual el objeto manifiesta
su comunicación y los unifica. El adyuvante y oponente son proyecciones del
mismo sujeto, ya que se relacionan con él respectivamente para favorecer u
obstaculizar su deseo.
Sin
embargo estas relaciones están determinadas de la siguiente manera según
Todorov y Greimas.
·
En la línea Destinador - Destinatario.
Para
Todorov: es una relación de comunicación
Para
Greimas: es de saber.
·
En la línea Adyuvante - Oponente.
Para
Todorov: la relación es de participación. Por tal motivo el Dr. Romera
Castillo, lo llama: eje de la prueba.
Para
Greimas: se da una relación de poder.
·
En la línea Sujeto - Objeto.
Para
Todorov: la relación es de deseo.
Para
Greimas: se da una relación de querer que mediante el desarrollo de la acción
se convierta en hacer.
Entonces
podemos concluir con Beristàin que el nivel de las acciones “son las manifestaciones
de un actante. Los actantes se definen en el relato, dado su tipo de
intervención: es decir, por el papel que representan según la esfera de acción
en que participan”
En el
plano del discurso tenemos los siguientes logros o resultados:
Genette
nos ha planteado un sistema analítico de gran rendimiento operativo que ha
marcado el punto de partida de los análisis narratológicos en los últimos
quince años. Para este autor la relación entre el tiempo de la historia y el
tiempo del discurso puede darse o medirse en tres ejes:
a.
Relaciones entre el orden temporal de sucesión
de hechos en la historia y el orden en que están dispuestos en el relato.
b.
Relaciones de duración: el ritmo o rapidez de
los hechos de la historia frente al ritmo del discurso.
c.
Relaciones de frecuencia: repetición de hechos
en la historia y repeticiones en el discurso.
Sin
embargo, en el orden temporal, el cual se manifiesta como la primera instancia,
está compuesto por anacronías, que determinan una discordancia en el orden de
sucesión tanto de la historia como del discurso.
Genette
distingue dos grandes tipos de anacronías:
Por
otra parte, en cuanto a la duración temporal tenemos que se dan las Anisocronías,
las cuales “se corresponden con las cuatro formas fundamentales del movimiento
narrativo: elipsis y pausa descriptiva, que son los movimientos extremos y
otros dos intermedios que se corresponden con lo que Lubbock y gran número de
críticos anglosajones llaman escena y sumario (o resumen)” (Pozuelo,
2009)
En
cuanto a la frecuencia temporal,
tenemos que se dan cuatro formas las cuales son:
1-Relato
singulativo: se cuenta una vez lo que ha pasado una vez ( 1R/1H )
2-Relato
anafórico: se cuenta n veces lo que ha pasado n veces ( nR/nH )
3-Relato
repetitivo: se cuenta n veces lo que ha pasado una vez ( nR/1H )
4-Silepsis:
se narra una sola vez lo que ha pasado n veces (1R/nH)
-Tiempo y voz narrativa, es donde
se da la relación entre el tiempo y la voz narrativa.
“La
estructura verbal de la lengua obliga a precisar en cualquier acto narrativo si
la elocución es anterior, posterior o simultánea a los hechos que se narran” (Pozuelo,
2009)
Como
nos dice Genette la temporalidad va anexa e inherente a la enunciación.
Por lo
tanto enumeramos cuatro posibilidades de relación tiempo-voz narrativa:
a)
Narración ulterior: tiempo pasado con respecto
a la voz. Es la forma clásica más común
b)
Narración anterior: relato predictivo,
generalmente en futuro, pero también en presente.
c)
Narración simultánea: relato en presente
simultaneo a la acción.
d)
Narración intercalada: entre los momentos de la
acción. Se suele dar en el relato epistolar.
En
cuanto a la focalización
tenemos que es: “la ubicación de la mirada que observó los hechos, que puede no
ser del narrador” (Beristáin, 1997). Es decir que la
focalización es el punto de vista del que ve los hechos ocurridos.
Sin
embargo, la perspectiva es un aspecto que se confunde con la focalización o
punto de vista, la perspectiva responde o se relaciona con los niveles de
conocimiento del focalizador.
Todorov
y Genette proporcionan la tipología perspectivística remitiéndola a su sola
dimensión visual, por lo que Todorov recoge de J. Pouillon una topología de
tres términos:
1-
Lo que la crítica llama narrador omnisciente y
Pouillon “visión por detrás”, que Todorov simboliza como narrador >
personaje
2-
La que Pouillon llama “visión con” que Todorov
simboliza con narrador=personaje
3-
El relato objetivo o behaviorista que Pouillon
llama “visión desde fuera” que responde a Todorov a la formula narrador <
personaje”
Sin
embargo, Genette posterior a Todorov y Pouillon rebautiza la trilogía añadiendo
algunas precisiones.
“Para
el primer tipo, el relato clásico omnisciente, Genette habla de relato
no-focalizado o focalización cero. El segundo tipo es denominado por Genette
focalización interna (dentro de la cual distingue una focalización fija, de una
variable y otra múltiple) por último, el tercer tipo es llamado focalización
externa” (Pozuelo, 2009)
Por
otra parte se pueden dar tres tipos de focalización o puntos de vista
determinados como perspectivas: perceptual o sentido lateral, sentido
conceptual y sentido o perspectiva valorativa.
El tipo de narrador.
Genette clasifica, en este aspecto varios tipos de narrador: según su ubicación
(su distancia) respecto de la historia narrada:
Es
necesario aclarar que Pozuelo Yvancos reserva el nombre de narrador
extradiegético, en los relatos de construcción en abismo, al narrador de la
secuencia que contiene a su vez un relato metadiegético, llamando al narrador
de este último narrador intradiegético.
Niveles narrativos: en el
relato pueden surgir cambios ya sea en la narración como en las situaciones
narrativas, es decir que se da unas narraciones en otras, por lo que en el resultado
de este aspecto tenemos que Genette propone: “En la estructura de los niveles
el más alto es aquel que se llama extradiegético que es aquel que comienza el
relato con el acto narrativo productor del mismo. Es extradiegético en tanto
primera instancia que origina la diégesis. Ya dentro de esa diégesis se llamará
intradiegético; un relato subordinado que Genette llama metadiegético y que M.
Bal y S. Rimmon Kenan propone llamar hipodiegético es un relato en segundo
grado y por tanto dependiente del acto narrativo que le da origen” (Beristáin,
1997)
Es
decir que el nivel narrativo está compuesto por un primer nivel que es la
diégesis, en la cual, según el tipo de nivel el narrador puede ser
extradiegético e intradiegético; y el segundo nivel es el metadiegético que se
da dentro de la diégesis, al que le corresponde el narrador metadiegético,
según lo establecido por G. Genette, y que Pozuelo Yvancos llama
intradiegético, quien para evitar equívocos aclara: contradiciendo a H. Beristàin
“Conviene advertir que la oposición extradiegético/intradiegético no se cubre
con la de heterodiegètico/homodiegètico, la primera es una oposición de nivel,
la segunda es de relación (o persona).”
Modo narrativo: En
la modalidad narrativa podemos determinar el tipo de discurso que emplea el
narrador, el cómo se relatan los hechos. Se trata aquí, dice Genette, no de
géneros, sino de modos de contar, de mostrar o representar por medio del
diálogo. Por lo tanto se determinan dos tipos o modos narrativos:
El
estilo indirecto, al cual le corresponde el discurso del narrador; y el estilo
directo, que es el discurso del personaje. “El estilo indirecto requiere la
existencia de un narrador a cuyo cargo está describir, relatar las acciones de
los personajes. El narrador no pone en labios del personaje lo dicho, sino que
se interpone entre el personaje y su dicho, no permite que el personaje diga lo
que piensa, sino que él mismo dice lo que el personaje dijo antes”. Es decir
que el narrador habla en vez de los personajes, en cambio “El estilo directo
presenta el parlamento como procedente directamente de la subjetividad del
personaje…” (Beristáin, 1997)
Lo que
nos lleva a decir que este estilo es el que permite que el personaje se exprese
con sus propias palabras. Existe también el estilo directo libre y el indirecto
libre, propios de la nueva novelística latinoamericana; pero de estos el que
más se aproxima a algunos relatos orales es el directo libre, cuando el
narrador omite en la reproducción de diálogos, el uso del verbum dicendi.
BIBLIOGRAFÍA
CONSULTADA:
Beristáin, H. (1997). Diccionario de Retórica y
Poética. Argentina: Porrúa.
Pozuelo, Y. (2009). La Teoría del Lenguaje
Literario. Cátedra.
Materiales académicos Licenciatura en Letras (1999-2003)
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